domingo, 18 de enero de 2009

Recomendaciones prácticas

  • Los misioneros deben ir “de dos en dos”, como nos envió Jesús. Antes de
    partir deben dedicar un momento a la oración para pedir por las fami­lias que van a visitar.
  • Deben llevar la Biblia, el material para entregar, lapicera, cuaderno (para
    anotar las casa que están cerradas, las familias que no quiere recibirlos, los enfermos, chicos para bautizar, etc.) y la credencial, remera o distintivo.
  • Los misioneros deben conocer bien el material que llevan para entregar.
  • Se debe buscar la mejor hora para hacer la visita: ni muy temprano ni muy
    tarde, respetando horas de descanso y comidas.
  • Si una casa está cerrada, se volverá todas las veces que sea necesario.
  • No omitir ninguna casa (aunque alguien nos diga que son ateos, o de otra
    religión).
  • Estar informado de los horarios y servicios de la Parroquia.
  • En caso de hacer anotaciones, actuar con mucho cuidado, haciéndolo de modo reservado y una vez terminada la visita. Por ejemplo, si hay enfer­mos, ancianos imposibilitados, personas sin bautizar o que no hayan recibido la Primera Comunión, o discapacitados que no hayan recibi­do algún sacramento, o necesidades materiales que pueda atender Caritas, o anotar las intenciones de la familia para rezar por ellas en la misa semanal o dominical.
  • Procurar que la visita no sea tan corta que dé la impresión de que estamos
    apurados por visitar otra casa; que dure lo conveniente a esa familia (una visita debería durar aproximadamente una hora).
  • Cuando se termina de recorrer todas las viviendas asignadas, se entregará al coordinador de zona un informe en el que se detallarán: cantidad de viviendas, familias visitadas, material entregado, hogares donde no fue­ron recibidos, enfermos, intenciones para las Misas de difuntos, etc.

¿Cómo se hace la visita a una casa?

  1. Lleven la imagen de la Virgen bien visible y con piedad. Al llegar a la casasaluden cordialmente. Preséntense como misioneros de la Parroquia San pablo. Aclaren que son de la Iglesia Católica. "¿Podemos hablarle un momento?"; “¿Podemos entrar?”; “¿A usted le incomoda escucharnos ahora?”; “¿Quiere que volvamos más tarde?”; “Venimos de la Parroquia; ¿podemos contarle algo de lo que hacemos?”.
    Son sugerencias para comenzar:
  2. Expliquen brevemente que la Misión es una oportunidad y una gracia para encontrarse con Dios en familia. Si es una casa esperen a ser invitados o sugieran con delicadeza pasar adentro para conversar y rezar. Si es un departamento se supone que han pautado telefónicamente día y horario de la visita.
  3. Coloquen la Imagen sobre una mesa o mueble a modo de altarcito con alguna flor, velas, estampitas, etc. A veces ya estará preparado, otras habrá que sugerirlo. Quizás siempre puedan ustedes llevar elementos.
  4. Sin que parezca un interrogatorio preocúpense por la realidad de la gente. Dediquen tiempo a dialogar sobre sus problemas y necesidades, sus alegrías y proyectos. Muestren caritativo interés por sus vidas. Ante situaciones humanas conflictivas (divorciados, separados, madres solteras, adictos, sectas, etc.), tengan palabras y actitudes de acogida y misericordia, y traten de responder a tal planteo.
  5. Elijan uno de los textos sugeridos de la Palabra de Dios u otro que les inspire la situación y léanlo de la Biblia, en voz alta y clara. Luego explíquenlo con sencillez según lo que está viviendo esa familia. Sobre todo imítenlos a tener fe en Dios y a buscar el auxilio de la Virgen.
  6. Este es el momento oportuno para entregar el material escrito sugeridopara cada visita. Quizás a través de él se pueda profundizar el diálogo,responder dudas o realizar una breve catequesis.
  7. Inviten a un momento de oración. Pueden usar el modelo sugeridotambién en estas páginas.

Lo que deben hacer los misioneros

  • Mostrar firmeza en lo que se cree y anuncias no tener miedo ni vergüenza; no ir como “perdedor”; porque creemos realmente lo que anunciamos; porque Cristo y su Evangelio valen la pena; porque no estamos solos.
  • Escuchar y dialogan
    - no hablar todo el tiempo;
    - no hablar de cualquier cosa;
    - escuchar los problemas y las dudas;
    - partir de la realidad que están viviendo;
    - no imponer las ideas sino por la fuerza de la misma Verdad que setransmite;
    - tener en cuenta la actitud ecuménica de la Iglesia;
    - animar a los demás a que hablen;
    - escuchar con el espíritu de María escuchando a su Hijo
  • Cada persona debe sentir que no es “otro más” para nosotros, sino que tenemos un interés verdadero en ella. Esto no se puede fingir, porque la mayo­ría de la gente capta enseguida la falta de autenticidad. Es vital para esto conocer los nombres de cada uno.
  • Hay que ver a Cristo en cada miembro de la familia, y portarse con cada uno como María lo hubiera hecho con Él.
  • Hay que ser simpático. Nuestros modales es lo primero que la gente ve.
  • Actitud de servicio:
    - mirar cada hogar con la idea de rendirle algún servicio, si fuera necesario. ¿Hay algún enfermo que necesita ser atendido o acompañado? ¿Necesita alguna ayuda práctica el dueño o dueña de casa?;
    - interesarse por sus problemas y no por mera curiosidad;
    - ver qué ayuda puede ofrecer la comunidad, y ofrecerla;
    - ocuparse de que después se cumpla con lo que se ofreció.
    -Concluido su recorrido, el misionero pondrá en el corazón de Cristo y de la Santísima Virgen a cada una de las familias visitadas.

La Palabra de Dios ilumina nuestra vida

Lucas 1, 26-38
La Virgen María le dijo que Si a Dios. Hoy les viene a ayudar para que en cata familia también le puedan decir: Que se haga en nosotros, Señor, tu voluntad. Y la voluntad del Padre Dios es que su Hijo Jesús viva en esta familia, que aquí tenga un lugar donde lo reciban.
Lucas 1, 39-45
La Virgen María, como lo hizo con su prima Isabel, hoy viene a visitar a esta familia para ofrecer sus servicios en todo lo que necesi­ten. Ojalá puedan recibirla porque no viene sola, trae a Jesús con ella. Como Isabel esta familia puede decir: ¡Qué alegría, la Madre de mi Señor ha venido a visitarme !

Juan 2, 142
La Virgen Maria le preocupa porque puede arruinarse la fiesta de estos novios causa de la falta de vino. Entonces le pide a Jesús un milagro. Hoy también le suplica a su Hijo por las necesidades de esta familia, sobre todo le pide que nunca se les acabe la fe y la esperanza en Dios.

Dios bendice la familia y su casa

Vamos a pedirle a Dios que bendiga esta familia y su vivienda.
A cada intención respondemos:
Bendice, Jesús, este hogar.
  • Que esta familia experimente, Señor, tu Presencia cercana todos los días, especialmente en los momentos más difíciles.
  • Ayúdales a ser una familia unida; que puedan dialogar y vivir en paz.
  • Dales salud y trabajo y que no les falte el pan de cada día.
  • Alégralos cuando estén tristes, dales tuerza cuando se sientan cansados.
  • Protégelos de todo mal regalándoles una fe más grande.
    (Se pueden agregar otras intenciones)

A continuación se rezan un Padre nuestro, un Ave María y un Gloría. Luego se dice la oración final (puede ser una de las siguientes):

  • Bendice, Dios Padre, esta familia y la casa que habita. Que tu Divina Providencia los asista brindándoles salud, trabajo y el pan de cada día. Que te sientan, Señor, siempre cerca; que experimenten tu cuidado protegiéndolos de todo mal y que crezcan en la fe cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
  • Madre nuestra, quédate con nosotros.
    Quédate con nosotros para que vivamos unidos en el amor.
    Para que nuestra Fe sea más fuerte y más alegre.
    Para que nuestra familia esté siempre abierta de corazón a todos.
    Para que seamos serviciales.
    Para fortalecer y animar nuestro propósito de vivir en adelan­te más cerca de Jesús.
    Pídele a Jesús que nos bendiga, y que bendiga a nuestros amigos y vecinos.
    Que tu presencia nos ayude a vivir en la Esperanza.
    Madre, ¡gracias por tu visita, por tu amor!. Amén.

Lo que no deben hacer los misioneros

  • No polemizar:
    - no entrar en discusiones inútiles;
    - respetar los puntos de vista;
    - jugarse por la Verdad que cree la Iglesia, y no por un punto de vistapersonal-o por cosas sin importancia.
  • No entrar en temas políticos:
    - porque no vamos a hablar de política sino a iluminar las vidas con elEvangelio;
    - porque todas las opciones políticas son limitadas y ninguna abarcatoda la riqueza del Evangelio.
  • No hablar mal de nadie ni aceptar críticas:
    - sobre vecinos;
    - sobre otros feligreses;
    - sobre personas notorias sobre las que puede haber distintos puntos de vista.
  • No improvisar:
    - preparar la visita, especialmente con la oración;
    - no inventar una respuesta para salir del paso;
    - cuando se dude o no se sepa qué decir, pedir humildemente tiempopara consultar, u ofrecer los servicios de un sacerdote.
  • No aceptar dinero:
    - para que no confundan y no pierda valor lo que estamos haciendo;
    - para ir cambiando una imagen que mucha gente tiene de la Iglesia;
    - sugerir que lo den a los pobres, a Caritas, o lo coloquen ellos mismosen una alcancía del templo, o en la colecta de la Misa.
  • No dar conferencias ni predicar sermones. No hacer preguntas al principio.
  • No irritar a la gente y no tratar de imponer las propias ideas a toda costa.
  • No contradecir, especialmente a los que tienen ideas distintas a las nuestras.
  • Nunca el misionero debe responder sobre lo que no se sabe o no se está seguro. El misionero deberá derivar o consultar con el sacerdote o su coordinador de zona.

Actitudes del misionero

  • Anunciar el Evangelio: no vamos a hacer una simple oración y después hablar
    del tiempo o de temas triviales, sino a anunciar el Evangelio a partir de la realidad de la familia y del país.
  • Conducidos por el Espíritu: porque sin Él nada podemos; porque sólo Él
    puede hacernos superar nuestras limitaciones humanas; porque Él es el que realiza la obra evangelizadora, impulsando e iluminando a los misione­ros y convirtiendo los corazones de los misionados.
  • Teniendo a María como estrella de la evangelización: porque ella presidió con
    su oración el nacimiento de la Iglesia misionera; porque es el modelo más acabado de seguidora de Jesús y se convierte en modelo de vida para todos los tiempos y situaciones.
  • Ser asiduos en la oración: porque no puede anunciar al Señor quien no lo
    conoce; porque no puede hablar en nombre de Dios quien antes no lo ha escuchado; porque vamos a anunciar su palabra, y no la nuestra; porque somos débiles; porque nos faltan conocimientos y generosidad; porque sólo Él puede mover los corazones de los hermanos.
  • No esperar ver frutos (ni inmediatos ni tal vez mediatos): sembramos, pero no sabemos cómo, ni cuándo ni quién cosechará; confiar en que todo lo he­cho por amor da su fruto en el Reino de Dios, aunque no lleguemos a verlo.
  • Certeza del éxito: porque el Señor está empeñado en esta tarea y por lo tanto
    no nos dejará solos; porque lo que parece imposible es posible para Dios; porque no podemos olvidar que el Señor nos ha asegurado: “Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo”.
  • Humildad: para no sentimos ni buenos ni mejores; para presentar la verdad
    simplemente.
  • Alegría: para que lo que ofrezcamos entusiasme y valga la pena ser vivido.
  • Sin desalentarse: no imponer la visita, y por lo tanto no desalentarse ante los
    primeros signos de desconfianza o indiferencia.