- Los misioneros deben ir “de dos en dos”, como nos envió Jesús. Antes de
partir deben dedicar un momento a la oración para pedir por las familias que van a visitar. - Deben llevar la Biblia, el material para entregar, lapicera, cuaderno (para
anotar las casa que están cerradas, las familias que no quiere recibirlos, los enfermos, chicos para bautizar, etc.) y la credencial, remera o distintivo. - Los misioneros deben conocer bien el material que llevan para entregar.
- Se debe buscar la mejor hora para hacer la visita: ni muy temprano ni muy
tarde, respetando horas de descanso y comidas. - Si una casa está cerrada, se volverá todas las veces que sea necesario.
- No omitir ninguna casa (aunque alguien nos diga que son ateos, o de otra
religión). - Estar informado de los horarios y servicios de la Parroquia.
- En caso de hacer anotaciones, actuar con mucho cuidado, haciéndolo de modo reservado y una vez terminada la visita. Por ejemplo, si hay enfermos, ancianos imposibilitados, personas sin bautizar o que no hayan recibido la Primera Comunión, o discapacitados que no hayan recibido algún sacramento, o necesidades materiales que pueda atender Caritas, o anotar las intenciones de la familia para rezar por ellas en la misa semanal o dominical.
- Procurar que la visita no sea tan corta que dé la impresión de que estamos
apurados por visitar otra casa; que dure lo conveniente a esa familia (una visita debería durar aproximadamente una hora). - Cuando se termina de recorrer todas las viviendas asignadas, se entregará al coordinador de zona un informe en el que se detallarán: cantidad de viviendas, familias visitadas, material entregado, hogares donde no fueron recibidos, enfermos, intenciones para las Misas de difuntos, etc.
domingo, 18 de enero de 2009
Recomendaciones prácticas
Etiquetas:
Misión Diocesana 2009,
Recomendaciones prácticas
¿Cómo se hace la visita a una casa?
- Lleven la imagen de la Virgen bien visible y con piedad. Al llegar a la casasaluden cordialmente. Preséntense como misioneros de la Parroquia San pablo. Aclaren que son de la Iglesia Católica. "¿Podemos hablarle un momento?"; “¿Podemos entrar?”; “¿A usted le incomoda escucharnos ahora?”; “¿Quiere que volvamos más tarde?”; “Venimos de la Parroquia; ¿podemos contarle algo de lo que hacemos?”.
Son sugerencias para comenzar: - Expliquen brevemente que la Misión es una oportunidad y una gracia para encontrarse con Dios en familia. Si es una casa esperen a ser invitados o sugieran con delicadeza pasar adentro para conversar y rezar. Si es un departamento se supone que han pautado telefónicamente día y horario de la visita.
- Coloquen la Imagen sobre una mesa o mueble a modo de altarcito con alguna flor, velas, estampitas, etc. A veces ya estará preparado, otras habrá que sugerirlo. Quizás siempre puedan ustedes llevar elementos.
- Sin que parezca un interrogatorio preocúpense por la realidad de la gente. Dediquen tiempo a dialogar sobre sus problemas y necesidades, sus alegrías y proyectos. Muestren caritativo interés por sus vidas. Ante situaciones humanas conflictivas (divorciados, separados, madres solteras, adictos, sectas, etc.), tengan palabras y actitudes de acogida y misericordia, y traten de responder a tal planteo.
- Elijan uno de los textos sugeridos de la Palabra de Dios u otro que les inspire la situación y léanlo de la Biblia, en voz alta y clara. Luego explíquenlo con sencillez según lo que está viviendo esa familia. Sobre todo imítenlos a tener fe en Dios y a buscar el auxilio de la Virgen.
- Este es el momento oportuno para entregar el material escrito sugeridopara cada visita. Quizás a través de él se pueda profundizar el diálogo,responder dudas o realizar una breve catequesis.
- Inviten a un momento de oración. Pueden usar el modelo sugeridotambién en estas páginas.
Lo que deben hacer los misioneros
- Mostrar firmeza en lo que se cree y anuncias no tener miedo ni vergüenza; no ir como “perdedor”; porque creemos realmente lo que anunciamos; porque Cristo y su Evangelio valen la pena; porque no estamos solos.
- Escuchar y dialogan
- no hablar todo el tiempo;
- no hablar de cualquier cosa;
- escuchar los problemas y las dudas;
- partir de la realidad que están viviendo;
- no imponer las ideas sino por la fuerza de la misma Verdad que setransmite;
- tener en cuenta la actitud ecuménica de la Iglesia;
- animar a los demás a que hablen;
- escuchar con el espíritu de María escuchando a su Hijo - Cada persona debe sentir que no es “otro más” para nosotros, sino que tenemos un interés verdadero en ella. Esto no se puede fingir, porque la mayoría de la gente capta enseguida la falta de autenticidad. Es vital para esto conocer los nombres de cada uno.
- Hay que ver a Cristo en cada miembro de la familia, y portarse con cada uno como María lo hubiera hecho con Él.
- Hay que ser simpático. Nuestros modales es lo primero que la gente ve.
- Actitud de servicio:
- mirar cada hogar con la idea de rendirle algún servicio, si fuera necesario. ¿Hay algún enfermo que necesita ser atendido o acompañado? ¿Necesita alguna ayuda práctica el dueño o dueña de casa?;
- interesarse por sus problemas y no por mera curiosidad;
- ver qué ayuda puede ofrecer la comunidad, y ofrecerla;
- ocuparse de que después se cumpla con lo que se ofreció.
-Concluido su recorrido, el misionero pondrá en el corazón de Cristo y de la Santísima Virgen a cada una de las familias visitadas.
La Palabra de Dios ilumina nuestra vida
Lucas 1, 26-38
La Virgen María le dijo que Si a Dios. Hoy les viene a ayudar para que en cata familia también le puedan decir: Que se haga en nosotros, Señor, tu voluntad. Y la voluntad del Padre Dios es que su Hijo Jesús viva en esta familia, que aquí tenga un lugar donde lo reciban.
La Virgen María le dijo que Si a Dios. Hoy les viene a ayudar para que en cata familia también le puedan decir: Que se haga en nosotros, Señor, tu voluntad. Y la voluntad del Padre Dios es que su Hijo Jesús viva en esta familia, que aquí tenga un lugar donde lo reciban.
Lucas 1, 39-45
La Virgen María, como lo hizo con su prima Isabel, hoy viene a visitar a esta familia para ofrecer sus servicios en todo lo que necesiten. Ojalá puedan recibirla porque no viene sola, trae a Jesús con ella. Como Isabel esta familia puede decir: ¡Qué alegría, la Madre de mi Señor ha venido a visitarme !
La Virgen María, como lo hizo con su prima Isabel, hoy viene a visitar a esta familia para ofrecer sus servicios en todo lo que necesiten. Ojalá puedan recibirla porque no viene sola, trae a Jesús con ella. Como Isabel esta familia puede decir: ¡Qué alegría, la Madre de mi Señor ha venido a visitarme !
Juan 2, 142
La Virgen Maria le preocupa porque puede arruinarse la fiesta de estos novios causa de la falta de vino. Entonces le pide a Jesús un milagro. Hoy también le suplica a su Hijo por las necesidades de esta familia, sobre todo le pide que nunca se les acabe la fe y la esperanza en Dios.
Dios bendice la familia y su casa
Vamos a pedirle a Dios que bendiga esta familia y su vivienda.
A cada intención respondemos:
Bendice, Jesús, este hogar.
A cada intención respondemos:
Bendice, Jesús, este hogar.
- Que esta familia experimente, Señor, tu Presencia cercana todos los días, especialmente en los momentos más difíciles.
- Ayúdales a ser una familia unida; que puedan dialogar y vivir en paz.
- Dales salud y trabajo y que no les falte el pan de cada día.
- Alégralos cuando estén tristes, dales tuerza cuando se sientan cansados.
- Protégelos de todo mal regalándoles una fe más grande.
(Se pueden agregar otras intenciones)
A continuación se rezan un Padre nuestro, un Ave María y un Gloría. Luego se dice la oración final (puede ser una de las siguientes):
- Bendice, Dios Padre, esta familia y la casa que habita. Que tu Divina Providencia los asista brindándoles salud, trabajo y el pan de cada día. Que te sientan, Señor, siempre cerca; que experimenten tu cuidado protegiéndolos de todo mal y que crezcan en la fe cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
- Madre nuestra, quédate con nosotros.
Quédate con nosotros para que vivamos unidos en el amor.
Para que nuestra Fe sea más fuerte y más alegre.
Para que nuestra familia esté siempre abierta de corazón a todos.
Para que seamos serviciales.
Para fortalecer y animar nuestro propósito de vivir en adelante más cerca de Jesús.
Pídele a Jesús que nos bendiga, y que bendiga a nuestros amigos y vecinos.
Que tu presencia nos ayude a vivir en la Esperanza.
Madre, ¡gracias por tu visita, por tu amor!. Amén.
Lo que no deben hacer los misioneros
- No polemizar:
- no entrar en discusiones inútiles;
- respetar los puntos de vista;
- jugarse por la Verdad que cree la Iglesia, y no por un punto de vistapersonal-o por cosas sin importancia. - No entrar en temas políticos:
- porque no vamos a hablar de política sino a iluminar las vidas con elEvangelio;
- porque todas las opciones políticas son limitadas y ninguna abarcatoda la riqueza del Evangelio. - No hablar mal de nadie ni aceptar críticas:
- sobre vecinos;
- sobre otros feligreses;
- sobre personas notorias sobre las que puede haber distintos puntos de vista. - No improvisar:
- preparar la visita, especialmente con la oración;
- no inventar una respuesta para salir del paso;
- cuando se dude o no se sepa qué decir, pedir humildemente tiempopara consultar, u ofrecer los servicios de un sacerdote. - No aceptar dinero:
- para que no confundan y no pierda valor lo que estamos haciendo;
- para ir cambiando una imagen que mucha gente tiene de la Iglesia;
- sugerir que lo den a los pobres, a Caritas, o lo coloquen ellos mismosen una alcancía del templo, o en la colecta de la Misa. - No dar conferencias ni predicar sermones. No hacer preguntas al principio.
- No irritar a la gente y no tratar de imponer las propias ideas a toda costa.
- No contradecir, especialmente a los que tienen ideas distintas a las nuestras.
- Nunca el misionero debe responder sobre lo que no se sabe o no se está seguro. El misionero deberá derivar o consultar con el sacerdote o su coordinador de zona.
Actitudes del misionero
- Anunciar el Evangelio: no vamos a hacer una simple oración y después hablar
del tiempo o de temas triviales, sino a anunciar el Evangelio a partir de la realidad de la familia y del país. - Conducidos por el Espíritu: porque sin Él nada podemos; porque sólo Él
puede hacernos superar nuestras limitaciones humanas; porque Él es el que realiza la obra evangelizadora, impulsando e iluminando a los misioneros y convirtiendo los corazones de los misionados. - Teniendo a María como estrella de la evangelización: porque ella presidió con
su oración el nacimiento de la Iglesia misionera; porque es el modelo más acabado de seguidora de Jesús y se convierte en modelo de vida para todos los tiempos y situaciones. - Ser asiduos en la oración: porque no puede anunciar al Señor quien no lo
conoce; porque no puede hablar en nombre de Dios quien antes no lo ha escuchado; porque vamos a anunciar su palabra, y no la nuestra; porque somos débiles; porque nos faltan conocimientos y generosidad; porque sólo Él puede mover los corazones de los hermanos. - No esperar ver frutos (ni inmediatos ni tal vez mediatos): sembramos, pero no sabemos cómo, ni cuándo ni quién cosechará; confiar en que todo lo hecho por amor da su fruto en el Reino de Dios, aunque no lleguemos a verlo.
- Certeza del éxito: porque el Señor está empeñado en esta tarea y por lo tanto
no nos dejará solos; porque lo que parece imposible es posible para Dios; porque no podemos olvidar que el Señor nos ha asegurado: “Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo”. - Humildad: para no sentimos ni buenos ni mejores; para presentar la verdad
simplemente. - Alegría: para que lo que ofrezcamos entusiasme y valga la pena ser vivido.
- Sin desalentarse: no imponer la visita, y por lo tanto no desalentarse ante los
primeros signos de desconfianza o indiferencia.
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