- Mostrar firmeza en lo que se cree y anuncias no tener miedo ni vergüenza; no ir como “perdedor”; porque creemos realmente lo que anunciamos; porque Cristo y su Evangelio valen la pena; porque no estamos solos.
- Escuchar y dialogan
- no hablar todo el tiempo;
- no hablar de cualquier cosa;
- escuchar los problemas y las dudas;
- partir de la realidad que están viviendo;
- no imponer las ideas sino por la fuerza de la misma Verdad que setransmite;
- tener en cuenta la actitud ecuménica de la Iglesia;
- animar a los demás a que hablen;
- escuchar con el espíritu de María escuchando a su Hijo - Cada persona debe sentir que no es “otro más” para nosotros, sino que tenemos un interés verdadero en ella. Esto no se puede fingir, porque la mayoría de la gente capta enseguida la falta de autenticidad. Es vital para esto conocer los nombres de cada uno.
- Hay que ver a Cristo en cada miembro de la familia, y portarse con cada uno como María lo hubiera hecho con Él.
- Hay que ser simpático. Nuestros modales es lo primero que la gente ve.
- Actitud de servicio:
- mirar cada hogar con la idea de rendirle algún servicio, si fuera necesario. ¿Hay algún enfermo que necesita ser atendido o acompañado? ¿Necesita alguna ayuda práctica el dueño o dueña de casa?;
- interesarse por sus problemas y no por mera curiosidad;
- ver qué ayuda puede ofrecer la comunidad, y ofrecerla;
- ocuparse de que después se cumpla con lo que se ofreció.
-Concluido su recorrido, el misionero pondrá en el corazón de Cristo y de la Santísima Virgen a cada una de las familias visitadas.
domingo, 18 de enero de 2009
Lo que deben hacer los misioneros
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